Flores Thymbra capitata. (L.) Cav

Flores
Tomillo andaluz , tomillo real, tomillo aceitunero.
Esta pequeña matilla es un hermoso tomillo que destaca por su espectacular floración en cabezuelas purpúreas ,de ahí que fuese denominado desde la antigüedad como tomillo cabezudo ( capitata). Florece desde finales de junio hasta septiembre lo que hace que nos alegre la vista en los paseos por el campo en una época en la que escasean las plantas en floración.
Se distribuye por el Sur y Este Peninsular, y Bal, siendo más abundante en Andalucía.
Se cría en los terrenos secos y pedregosos desde el nivel del mar hasta unos 800m.
Muy conocido desde la antigüedad por sus propiedades medicinales, prefriéndose también a otros tomillos para el uso condimentario y el aderezo de las aceitunas por su peculiar aroma como ocurre en mi localidad, la Subbética Cordobesa. Lo que ha ocasionado también una gran reducción de sus poblaciones debido a su intenso aprobechamiento.

Pinar de repoblación de la Sierra de Rute Subbéticas Cordobesas.

Jardines Perejil

Jardines Aunque es una planta resistente al frío, se puede llevar a cabo una primera siembra, que tiene que ser bajo vidrio al final del invierno o principio de la primavera, también al aire libre en primavera y verano.

En otoño siembre el perejil bajo campanas de cristal. También se puede cultivar en macetas dentro de un invernadero o en interiores junto a una ventana con mucha luz.

Increibles La Flor del Ceibo - Erythrina crista-galli L

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La flor del ceibo es la flor nacional de la República Argentina. También denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942. De ahí que el 22 de Noviembre se celebra el día de la Flor Nacional. También es la flor nacional de nuestro país vecino la República Oriental del Uruguay.



El Ceibo es un árbol originario de América, de la zona subtropical, no muy alto, de tronco retorcido, pertenece a la familia de las leguminosas, por lo que las semillas se guardan en vainas encorvadas. Sus flores son rojas, de un rojo carmín. Crece en las riberas del Paraná y del Río de La Plata, pero se lo puede hallar en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas a lo largo del país. La madera de ceibo es muy liviana y porosa, y se la utiliza para la construcción de balsas, colmenas, juguetes de aeromodelismo. Su presencia en parque y jardines argentinos, pone una nota de perfume y color. Y el admirador evita arrancar sus flores, debido a que sus ramas poseen una especie de aguijones.


Leyenda de la flor del ceibo
Según cuenta la leyenda la flor del ceibo nació cuando Anahí fue condenada a morir en la hoguera, después de un cruento combate entre su tribu y los guaraníes.
Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo feraz, silvestre, que bañaban las aguas oscuras del río barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba. Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, tanta era la belleza de su canto.
Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca remontaron las aguas y se internaron en la selva. La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo. Nadie hubiera sospechado tanta fiereza en su cuerpecito moreno, tan pequeño. Vio caer a sus seres queridos y esto le dio fuerzas para seguir luchando, para tratar de impedir que aquellos extranjeros se adueñaran de su selva, de sus pájaros, de su río.
Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse aunque era ágil. La llevaron al campamento y la ataron a un poste, para impedir que huyera. Pero Anahí, con maña natural, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela.
Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos. La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada. Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamado.
Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores, rojas como las llamas que la envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de su tierra, adornando el árbol que la había sostenido.
Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.



Para ampliar información:
www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=680 -

Increibles ROSES NOVES DE BARCELONA 2009 - PREMIO DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PARQUES Y JARDINES PÚBLICOS AL ROSAL MAS VIGOROSO

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Yuyos COMO MODELAR RAMAS GRUESAS

Yuyos

La manera más común, y más usada también, de corregir la dirección de las ramas es alambrándolas. Todos sabemos la manera de hacerlo para que sea efectivo. Existen diferentes grosores de alambre según la rama a enderezar. Y conviene que el alambre sea de cobre o de aluminio. Yo personalmente los utilizo de cobre. La colocación normal sería así.

Aunque tenemos que tener en cuenta que si alambramos y no tenemos cuidado, en especies de rápido crecimiento como el arce, higuera, etc., el alambre se nos puede clavar en la rama con el consiguiente problema de estrangulamiento de sabia y las antiestéticas marcas en la madera. A veces es necesario colocar dos alambres porque la rama es gruesa o es de madera muy dura.


Un sistema que utilizaba antes para hacer bajar las ramas duras era el usar hilo de pescar para tensarlas y llevarlas a la posición que necesitaba. El hilo le pasaba por debajo de la maceta.

Pero ahora uso un método más normalizado y que usa todo el mundo que consiste en colocar un alambre como tirante entre la rama y otro punto elegido o entre dos ramas. Podemos usar estos protectores de corcho para la madera, el alambre, unos tubos de plástico de los que recubren alambre y unos tirafondos para incrustar en la madera.

Las tiras de plástico negro pueden sacarse de los protectores de algún tipo de cableado y los usamos para no dañar con el alambre tensado la rama a doblar.

En un extremo colocamos el tirafondo, en la rama pasamos el cable con el protector.



Y con un objeto duro (este tirafondo) giramos los alambres poco a poco hasta que unos se vayan enrollando en el otro. Esto hace que el alambre se vaya tensando poco a poco y baje la rama hasta donde deseemos bajarla. Es muy bueno y resistente, por ejemplo, el alambre que podemos encontrar dentro de los cables de antena de televisión.



Así quedaría el alambre tensado.


Aquí se ve mejor

La idea se aprecia aquí muy bien. Podemos ver un prebonsai con los alambres colocados pero sin tensar.


Y ahora con los alambres tensados con las ramas bajadas hasta donde nos interesa para que el árbol vaya siendo modelado a nuestro gusto.

Increibles ¿Cómo cuidar la Espatifilo?

Increibles Hay que mantener la tierra seca durante invierno, y hay que lavar las hojas periodicamente para prevenir el ataque de insectos.

Cuando el aire es demasiado caliente está expuesto a plagas como la araña roja, la mosca blanca o cochinilla algodonosa.

La temperatura no debe ser inferior a los 16 grados de día y a los 13 grados durante la noche.

Colóquelo en lugares donde reciba un poco de sol.

Flores Hierbas arómaticas: Cultivo Azafrán

Flores Veamos los detalles de una de las especies más caras del mundo.

  • Nombre científico o latino: Crocus sativus
  • Nombre común o vulgar: Azafrán, Flor de azafrán
  • Familia: Liliáceas (Iridáceas).
  • Origen: se cree que fue cultivado originariamente en Cilicia, sur de Turquía, en una localidad llamada Corycus, de ahí le vendría el nombre a la planta. Otros dicen que la especia parece provenir de Persia.
  • El Género Crocus cuenta con unas 75 u 80 especies, unas 40 localizadas en Europa.
  • El azafrán está constituido por los estigmas unidos o no al estilo de la flor del Crocus sativus.
  • Constituye la especia cuyo mercado mundial ha sido y es liderada por España. - España, Grecia, Francia, Turquía, Irán, Marruecos y Cachemira son los principales productores, el que posee una calidad insuperable es el de la mancha.
  • El azafrán por su alto valor económico se ha denominado 'oro rojo', habiendo sido objeto de muy diversas adulteraciones y falsificaciones aprovechando su nombre y su valor.
  • El azafrán de España presenta filamentos más largos y delgados que el de otros países, menos grasientos, más secos, fáciles de romper, el color poco brillante y sabor ligeramente amargo.
  • El azafrán es una planta herbácea, bulbosa, perenne.
  • Altura normal de 10 a 25 cm.
  • Posee unas hojas largas, verdes y lineales, que crecen formando penachos.
  • Las hojas parecen nacer del bulbo, envueltas en su base por unas vainas; son lineraes, casi cilíndricas, erectas, de color verde oscuro y marcadas longitudinalmente con una banda blanca en su cara interna y una nervadura en su parte externa.
  • El número de hojas, agrupadas en manojo, oscila entre 6 y 10; su anchura suele ser de unos 2 mm y su altura sobrepasa la de las flores, pudiendo alcanzar y superar los 30 cm conforme se ala calidad de la planta.
  • Hojas y flores nacen generalmente al mismo tiempo. Ya avanzada la primavera estas hojas se secan.
  • Las flores suelen ser de 1 a 3 por tallo de la planta, que a su vez puede constar de 2 ó 3 tallos.
  • La flor consta de 6 pétalos de color violáceo.
  • Floración a principios de otoño (en el Hemisferio Norte, hacia la segunda quincena de octubre aparecen las flores).
  • Normalmente, la floración de un azafranal puede durar 20 días.
  • El azafranal puede presentar una intensa floración, a lo que se llama días de 'manto', y que dura unos dos a seis días, empezando a disminuir sucesivamente hasta terminar dicho período de floración.
  • Los estigmas destacan en la concavidad de la flor en número de 3, de color amarillo rojizo o anaranjado; 3 a 4 cm de largo, que una vez desecados quedan reducidos a 2 cm.
  • Finísimos en su base, devienen progresivamente más gruesos hasta alcanzar en su extremidad unos 2 mm; son por lo general acanalados y rematados en forma de maza o pequeña trompa.
  • El estigma seco posee una intensa fragancia y constituye lo que se denomina puramente azafrán.
  • Al conjunto de la flor se la denomina 'rosa del azafrán'.
  • El clima debería ser templado, cálido y seco, soporta bien temperaturas elevadas y fríos intensos, aunque las heladas tempranas pueden perjudicar la floración.
  • Luz: conviene que esté expuesta al sol.
  • Temperaturas: la temperatura media anual debería oscilar entre 10 y 15° C. La planta soporta temperaturas rigurosas, con valores que oscilan entre 35-40 ºC en verano y -15 ºC ó -20 ºC en invierno, referidos al medio ambiente, ya que las temperaturas propias del suelo varían ostensiblemente.
  • No obstante, valores del orden de -15 ºC ó -20 ºC si coinciden con períodos críticos del vegetal pueden ocasionar serial alteraciones en el bulbo, repercutiendo sensiblemente en los rendimientos finales de producto.
  • El suelo debe de ser profundo para evitar la compactación y con el objeto de permitir el almacenamiento de agua, aspecto fundamental tratándose de climas con bajos índices pluviométricos. 60-70 cm suele ser una profundidad apropiada.
  • Deberá ser un suelo equilibrado en materia orgánica con el fin de reducir los riesgos de erosión a que se hallan expuestos no pocos suelos dedicados a este cultivo.
  • Con un contenido del 1,5 al 2% de materia orgánica pueden obtenerse buenos rendimientos de azafrán.
  • El terreno debe estar perfectamente mullido, ligeramente húmedo pero no mojado.
  • PLANTACIÓN
  • La época para realizar la plantación varía según las zonas climáticas pero de modo general los meses más favorables son los de mayo y junio en el Hemisferio Norte, es decir, finales de primavera, ya que es en el transcurso de esos meses cuando las condiciones de suelo y clima muestran valores más óptimos para llevarla a cabo.
  • Se pueden cifrar unos 30 bulbos por metro cuadrado lo que nos daría una densidad de plantación de unos 300.000 bulbos por ha.
  • La profundidad de la plantación tiene su importancia.
  • Una variación de 5 cm en una zona expuesta a la acción de persistentes o rigurosas heladas puede influir en la fisiología del bulbo.
  • La profundidad del marco suele ser del orden de 12 a 15 cm conforme a condiciones de clima y suelo de cada zona.
  • La separación entre bulbos viene a ser de unos 10 cm con dos hileras por surco, separadas entre sí por unos 8-10 cm.
  • La separación entre surcos suele oscilar entre 25 y 30 cm de forma que quede espacio suficiente entre ambos para asentar bien los pies y permitir las labores propias del cultivo.
  • Previamente a la plantación es recomendable someter los bulbos a un tratamiento con algún fungicida y mantenerlos durante una semana o más a una temperatura de 35 ºC. Este proceso suberiza las posibles heridas y ayuda a combatir, en otros bulbos, la infección de fusarium.
  • Una vez efectuada la plantación de los bulbos, aproximadamente un mes después, es conveniente dar una cava de 10-12 cm de profundidad si se observa que el terreno denota la presencia de malas hierbas como resultado de la remoción de la tierra al ejecutar la plantación. Efectuarla con tacto para no dañar los bulbos.
  • CULTIVO:
  • Riego: es poco exigente de agua, pero tiene dos épocas críticas en cuanto a requerimientos de humedad, una en primavera para favorecer la formación de bulbos y otra a principios de otoño, para facilitar la brotación y floración.
  • Si es necesario, en esos momentos, se debe recurrir al riego, pero teniendo en cuenta que el exceso de humedad es mas perjudicial que la sequía, pues provoca la pudrición de las raíces.
  • Se trata de un vegetal perfectamente adaptado, desde hace siglos, a climas secos, rozando en ocasiones situaciones límites, que depende, casi exclusivamente, del agua procedente de las precipitaciones.
  • Abonado: las cantidades de estiércol a aplicar serán de 12000 a 20000 kg/ha. Aplicables como mínimo tres meses antes de la plantación de los bulbos.
  • El tercer año de cultivo, puede o no aplicarse abonado. Una gran mayoría de agricultores no lo lleva a cabo. Si se realiza, tanto las dosis como la época de abonado son las mismas que para el segundo año.
  • Durante los meses de verano se efectúan binas muy superficiales tendentes a evitar costras en la superficie del suelo.
  • Malas hierbas: es importante mantener el suelo en todo momento libre de vegetación adventicia. Se llegan a emplear herbicidas selectivos.
  • Laborero: la labor principal debe ser llevada a cabo correctamente. La operación consiste en una aradura profunda, entre 35-40 cm, siempre en función de las propiedades de que se halle dotado el suelo para la retención de agua.
  • Otra finalidad consiste en mullir la tierra favoreciendo con ello la infiltración del agua y contribuyendo con ello a incrementar las reservas del suelo; esto coadyuvará a evitar, llegado el período de sequía, la formación de concentraciones más o menos densas de sales, perjudiciales para el azafrán.
  • En octubre (principios de otoño), unos días antes de la floración, es aconsejable dar una ligera cava para mullir la costra de la superficie y permitir la floración de la planta sin problemas.
  • En septiembre hay que aplicar una bina superficial entre surcos con la finalidad de quebrar la costra superficial que se forma a la salida del verano, mullir y airear el mismo y eliminar las malas hierbas.
  • 10 ó 12 días después de la recolección de la flor del primer año, en octubre o noviembre, según regiones, es conveniente llevar a cabo otra cava superficial, entre surcos, con idéntica finalidad que las anteriores.

  • Enfermedades: la más común de las enfermedades y con toda posibilidad la más nociva, es el 'Mal vinoso', provocada por un hongo del suelo conocido como Rhizoctonia violacea Tul.
  • Este patógeno ataca al bulbo de azafrán provocando una sucesión de manchas purpúreas, violáceas o negruzcas que llegan a pudrir el órgano.
  • En el interior de éste se originan masas escleróticas blanquecinas en principio, salpicadas en un verdadero amasijo de puntos violáceos y rojizos; el bulbo va progresivamente ablandándose hasta descomponerse por completo.
  • Los síntomas característicos de la enfermedad se manifiestan en el bulbo mediante la presencia en el exterior del mismo de una malla de filamentos violáceos, de color semejante al vino, de ahí su nombre, y la razón de que a los bulbos afectados se les conozca como 'Cebollas borrachas'. Una vez afectada, la suerte de la planta es cuestión de días.

  • Otra enfermedad del azafrán es la llamada Gangrena seca. Conocida también como podredumbre, caries, etc., se caracteriza por la destrucción de la médula o carne de la cebolla enferma, en donde aparecen al principio unas manchas pardo-negruzcas que se agrandan poco a poco hasta afectar a toda la masa. Está producida por el hongo Sclerotinia bulborum.
  • Otra infección de hongos puede ser provocada por el Fusarium sp. Se manifiesta con desarrollo anormal de las hojas acompañado de clorosis. En cambio en la base del bulbo se asiste a una degeneración de las células con pérdida de las reservas nutritivas necesarias para la floración de la planta. De este modo, se dan descensos de producción que en los casos más graves pueden ser incluso del 30%. Cuando aparezcan hongos en la plantación ya hecha, se arrancarán las plantas afectadas y las próximas a ellas, para quemarlas o destruirlas inmediatamente. En esos suelos no se pondrá azafranal durante algunos años.
  • RECOLECCIÓN
  • Cada flor contiene sólo tres estigmas, para cosechar 450 gramos de azafrán, supone extraer entre 200.000 y 400.000 estigmas, es decir, miles de flores para reunir unos gramos. A título orientativo se podría decir que una hectárea de cultivo suministra alrededor de 15 kg de estigmas secos el primer año, unos 30 kg el segundo y unos 20 kg el tercer año de vegetación. Este trabajo se realiza a mano. La mano de obra precisa para la recolección de flores y separación de los estigmas se estima en unas 20 personas, durante unos 2 meses. La recogida hay que hacerla diariamente, antes de que el sol caliente; por tanto, en las primeras horas de la mañana, con lo que se evitará el que las flores se marchiten, ya que dificultará su recolección y monda. Para recoger la rosa, se hará una por una y por debajo de la inserción de los estigmas, empleando la uña del dedo pulgar apoyado sobre el índice. Una vez cortadas se echarán en cestas de esparto o mimbre, tratando de que las flores se compriman lo menos posible. Trasladada la flora a la casa o almacén, se procederá a su monda, o en caso de retrasarse unas horas, nunca se amontonarán las flores, pues se calentarían y perderían calidad, lo que perjudicaría al azafrán. Los estigmas sacados se colocarán, en capas de unos dos centímetros, en cedazos de tela metálica fina o tela de seda, poniéndolo sobre una estufa caliente, braseros, brasas de fuego o rústicos fuegos caseros. No se cortarán los estigmas demasiado altos, ya que se separarían los tres, ni demasiado bajos, porque quedaría unido a ellos una parte que afea el azafrán (llamados 'pajitos' y que son amarillos), sin que, por otra parte, aumente el peso del mismo. Algunas personas envuelven el producto recién tostado en talegos o pequeños saquitos de lana que guardan en cajas de madera o metal resistentes al óxido; otras lo llevan a cabo en frascos de vidrio opaco, con tapones parafinados, o en recipientes de barro: orzas, pequeñas tinajas, etc; hay quien envuelve el azafrán en tela negra -el color tiene su importancia por aquello de la luz- y lo conserva guardado durante años en arcones de madera o cajas forradas de cinc; todo ello para preservar el azafrán de los efectos de la humedad y de la luz. Llevada a cabo la recolección de la flor del tercer año es aconsejable levantar el azafranal, operación que acostumbra a ser efectuada a finales de primavera (mayo o junio). La plantación permanecerá en un mismo terreno por un período no mayor a los 3 años. Después de este tiempo, no conviene volver a plantar en el mismo sitio por otro período de 8 a 10 años.
  • El azafrán agota temporalmente el terreno para el propio cultivo, pues es cierto que una vez levantado el azafranal es aconsejable dejar transcurrir 10 ó 12 años antes de volver a plantar azafrán en esos terrenos, si bien pueden ser utilizados para otros como cereales o leguminosas.
  • No estará de más, puesto que de conservación tratamos, recordar las premisas mínimas para una buena conservación de los bulbos de azafrán, como son: almacenar éstos, una vez seleccionados y limpios los más sanos, sin manchas violáceas ni heridas, en capas de 20 a 25 cm, en locales secos y aireados, con temperatura aproximada entre 5 y 8 ºC y una humedad relativa del 65-75%.
  • El croco (bulbo) del azafrán tiene semillas estériles, de forma que ha de ser cultivado vegetativamente.
  • Cada año se forman dos o tres bulbitos en la base del bulbo principal que se recogen y se emplean para la nueva siembra.
  • Aunque la planta puede vivir hasta los 15 años, en la práctica se desechan cada 4 años.
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