Especial Hierbas arómaticas: Azafrán de la India o Cimarrón

Especial

  • Nombre científico o latino: Curcuma longa
  • Nombre común o vulgar: Cúrcuma, Azafrán de la India, Raíz de curcuma, Azafrán cimarrón, Azafrán de las Indias
  • Familia: Zingiberaceae (Zingiberáceas). Origen: sur de Asia.
  • Especie herbácea, vivaz, rizomatosa, de 1 m de altura. Hojas anchas, largamente pecioladas, ovales o lanceoladas, color verde claro.
  • Las flores pueden tener distintos colores según las variedades, amarillento, purpurino, etc. y se disponen en espigas cilíndricas, cóncavas, por lo general de color verde, y de cuyas axilas nacen las flores.
  • La floración se produce durante el verano, y posteriormente las hojas se marchitan.
  • El rizoma principal es carnoso, aovado, piriforme y de él salen otros, rizomas secundarios, alargados, algo cilíndricos y tiernos.
  • La cúrcuma tiene unos rizomas o tallos subterráneos que son los que desde hace siglos se emplean como condimento, tinte y estimulante medicinal.
CULTIVO:
  • Se ha cultivado desde hace más de dos mil años en la India, China y Oriente Medio y en la actualidad se cultiva en todas las regiones tropicales del mundo.
  • Es una especie de clima tropical o subtropical.
  • No soporta las heladas.
  • Prospera en suelos sueltos, fértiles, humíferos, que permitan el buen desarrollo de los rizomas, con buen contenido de humedad, pero, bien drenados.
  • No son apropiados los suelos compactos, de mal drenaje, donde el agua pueda estancarse.
  • La preparación del suelo debe ser esmerada y profunda, dado que la porción útil es un rizoma que debe estar favorecido en su desarrollo. Es también importante que el predio se encuentre libre de malezas.
  • La plantación de los rizomas conviene realizarla desde fin del invierno hasta principio de primavera. La distancia de plantación puede ser de 0,70 entre líneas y 0,30 entre plantas, lo que se variará, sobre todo, en función de la maquinaria disponible; la profundidad será de 0,10 m cubriéndolos con tierra.
  • La recolección de los rizomas se realiza durante el otoño, después de la caída de las hojas. Se extraen los rizomas con la ayuda de azadas o mediante arado, cuidando no dañarlos, se hierven, de esta forma se desprende la cáscara exterior y las yemas y se exponen al sol de cinco a siete días para su secado. Finalmente se clasifican por su calidad y se suele moler para ser vendida.
  • La recolección se realiza a los 10 meses de haberse plantado.
  • La reproducción la realiza a partir de yemas o dedos que surgen en el propio rizoma en el último año de crecimiento y que dá lugar a una nueva planta renovada.
  • También es posible mediante semillas, pero no se hace comercialmente, sino por rizomas. La selección de rizomas debe ser rigurosa, prefiriéndose aquellos vigorosos y de excelente sanidad.
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Flores Glicinia, de acodo prebonsai

Flores Esta es la evolución de un acodo de glicinia (wisteria floribunda) convertida en un prebonsai. Esta es la planta madre donde se hizo el acodo de casi 100 años.



Mayo de 2006. Acodo en la vieja glicinia. Se busca una rama propicia y se encuentra una doble; cerca de la intersección de las dos se hacen los cortes correspondientes. Anillo de casi 3 centímetros de largo.


Se atan los extremos con cincha plástica (muy util ya que es casi imposible que se suelte). Dentro musgo sphagnum en abundancia y hormonas en el corte.


Segundo plástico para cubrir todo el invento esta vez atado con cuerdas para poder retirar en caso de necesitarlo.



Para que el acodo surta efecto es necesario el riego. El musgo debe estar en todo momento humedo para que genere las raíces en el dorte. Esto se suele hacer con una jeringuilla. Cada 3 semanas al agua de la jeringuilla se le puede meter vitamina B1 para estimular el crecimiento de las raíces.

23 de junio 2006. Ya ha formado raíces y se pueden ver las dos ramas que después serán los dos troncos de la glicinia. Se eligió esa rama para intentar hacer un prebonsai de 2 troncos. Podríamos cortar ya el acodo, pero es preferible esperar mes y pico por precaución.


Separamos la planta aún con el envoltorio de plástico y llena de hojas. Estamos en agosto de 2006. La idea es quitar el plástico (pero no el musgo ya que las raicillas peligran) y plantarlo con la mayoría del musgo. En menos de 5 meses se han formado las raíces que se ven.


Podamos las ramas y hojas en su mayoría. Así queda en cepellón con una buena formación de raíces.



Se transplanta a una maceta de entrenamiento donde hasta le salen brotes de flores y alguna rama a finales del verano.


En enero de 2007 tiene este aspecto ya sin hoja y descansando de tanto stress, alambrada y podada. La forma que va tomando me gusta.



Transplante a finales de enero. A pesar de haber puesto sustrato solo de turba el resultado de raíces meses después no es malo.


Se recortan un poco para transplantar a maceta.

Así queda en su nueva maceta. Es un poco grande y está elegida con vista a que se asiente y posteriormente se pondrá en una más adecuada.


Primavera 2007. Queda mucho por hacer pero va tomando la forma que se pretendía. Aquí está con la primera hoja de primavera. Ahora se trata de que se asiente en esta maceta profunda y vaya creando cepellón. Las dimensiones de la maceta son: 30 cm.de ancho, y la altura total de maceta más planta son 49 cm.


Mayo de 2007. Empiezan a crecer las ramas con fuerza. Se irá pinzando y cortando para que no se desmadre mucho y sobre todo para ir dando una forma adecuada.






Especial Plantas: La Costilla de Adán

Especial Si te gustan las plantas, pero no tienes un jardín o terraza donde poder desarrollar tus inquietudes botánicas, siempre te queda la opción de decorar tu hogar con una especie de interior. La costilla de Adán o Monstera Deliciosa es un recurso perfecto; los cuidados son muy simples y queda bien en cualquier rincón de la casa; incluso en aquellos donde otras no pueden sobrevivir. Es una especie tropical de la familia de las aráceas que proviene del centro y el sur de América. Sus hojas van adquiriendo una forma muy peculiar en la madurez; entonces surgen en ellas una especie de cortes, similares a los surcos que recorren las costillas, para permitir el paso del aire y evitar su deterioro. No sólo echa raíces bajo tierra, sino también sobre la superficie (raíces adventicias), para captar la humedad ambiental. En su región de origen, y creciendo de forma natural, esas raíces pueden llegar a colgar varios metros, por eso es considerada una planta trepadora; pero no te preocupes, en interiores su tamaño habitual es de poco más de 2 metros. Si vas a adquirir una, fíjate en que tenga alguna hoja nueva; de no ser así tardará mucho en crecer. Estas hojas se distinguen por su color verde pálido, por no tener agujeros y por su tamaño, mucho más pequeño que las hojas maduras. Multiplicación La época de reproducción de la costilla de Adán es el verano, y la mejor forma de hacerlo es por esquejes, ya que la obtención de plantas madre mediante siembra sólo se puede realizar en climas tropicales. Los más aconsejables son los esquejes de tallos con yemas terminales, porque tardan menos en echar raíces que los de nudos (de seis a cuatro semanas). Han de plantarse directamente en una maceta, manteniéndolos a una temperatura aproximada de 25º C. Se puede utilizar cualquier tipo de sustrato estándar y es conveniente abonarlos todas las semanas durante la época de crecimiento. Sólo una o dos hojas brotan cada año, así que dale tiempo y no desesperes. La costilla de Adán produce unos frutos comestibles con un sabor dulce similar al del plátano. Pero no te preocupes si tu planta no los tiene, es muy raro que fructifiquen en interiores. En algunos lugares de Sudamérica se utilizan para elaborar refrescos. Cuidados Se desarrolla en óptimas condiciones a una temperatura media, nunca por debajo de los 10º C. Evidentemente, no debe recibir luz solar de forma directa, ya que al tratarse de una planta de interior no la toleraría. En cuanto al agua, es conveniente que la tierra esté siempre húmeda entre los meses de noviembre y marzo; el resto del año hay que dejar que se seque entre riegos. Es probable que tu planta crezca y se extienda más de lo previsto. En tal caso, puedes cortarla, pero siempre por debajo de alguna de las raíces que salen de los tallos. Siguiendo su línea de crecimiento, el período de tiempo que puede mantenerse en la misma maceta es de aproximadamente dos años, cambiándola por una más grande en cada ocasión. La salud está en las hojas La costilla de Adán, y en general todas las plantas de hojas agujereadas, pueden subsistir en un considerable margen de condiciones ambientales; pero sólo en unas circunstancias especiales podrá desarrollarse plenamente. Precisamente el color de las hojas es el mejor indicio para conocer cuál es su estado de salud. · Hojas amarillentas: la causa más probable será un exceso de riego durante el invierno. Déjala secar hasta que tenga mejor aspecto y después reduce la frecuencia. · Manchas negras: se producen cuando las temperaturas son demasiado bajas. · Hojas pálidas: tu planta no está bien alimentada. No dejes de abonarla, sobre todo en época de crecimiento. · Hojas pálidas con quemaduras: se debe a una excesiva exposición directa a la luz del sol. Cuando llegue el invierno y enciendas la calefacción, pulverízala frecuentemente para mantenerla húmeda.

Especiales Abono para el Bonsái

Especiales Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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Hierbas Plantas anuales: Cinerarias

Hierbas

  • Parecida a la margarita, pero más pequeña esta planta nos deleita con una amplia gama de colores para el jardín
  • Nombre científico o latino: Senecio cruentus
  • Sinónimo: Cineraria hybrida
  • Nombre común o vulgar: Cineraria híbrida, Cineraria con flor.
  • Familia: Compositae.
  • Origen: Islas Canarias.
  • El Senecio cruentus es una planta de porte bajo (20-40 cm), herbácea y anual, con una estructura sencilla constituida por un tallo central corto y ramificado.
  • Las hojas, muy suaves al tacto, presenta una forma acorazonada, bordes aserrados y de color verde oscuro, son ligeramente tomentosas (recubietrtas de una fina pelusa).
  • Desde finales de invierno y durante toda la primavera, aparecen abuntantes inflorescencias que se asemejan a margaritas de colores variables (blanco, rosa, azul y violeta).
  • En esta época las flores puede llegar a cubrir buena parte de las hojas, ofreciendo un aspecto compacto que constituye un autentico espectaculo de colores.
  • Las variedades que podemos encontrar son muy numerosas.
  • Usos: se cultiva más como planta de interior por la belleza de sus flores. Magníficos grupos al aire libre.
  • Luz: a semisombra. Evitar la exposición a la luz solar directa.
  • Temperaturas: resistencia al frío muy escasa; se producen daños con menos de 10°C.
  • Resistente al exterior en verano en zonas cálidas pero necesita invernadero para evitar las heladas.
  • Humedad ambiente: prefiere atmósfera húmeda.
  • Se han de pulverizar con frecuencia las inmediaciones de la meceta, procurando que el agua no caiga directamente sobre las flores.
  • Debe colocarse en lugar fresco y ventilado, y controlar que no le de el sol directo para que duren más tiempo sus flores.
  • Suelo bien drenado. El exceso de agua conduce a la pudrición o a la floración escasa.
  • Regar diariamente durante la floración.
  • Abonado: añadiendo un fertilizante liquido cada 2 semanas en flor.
  • Plagas: vulnerable a los ataques de pulgon, mosca blanca y minadores de las hojas. En ambientes muy humedos, la brotitis (hongo) asociado a las pobredumbres, causa autenticos desastres.
  • Multiplicación por semillas.
  • Época de siembra: final de verano-otoño. Germinación en 8-10 días a 22-24ºC.
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Hierbas Bonsái: Acodos

Hierbas


  • Método del anillo de alambre:
    Es un método más sencillo que el anterior, pero que no funciona con cualquier especie. Es mejor reservarlo para aquellas que enraícen con facilidad, como por ejemplo los ficus. A pesar de este inconveniente, tiene la gran ventaja de que si falla no hay riesgos para la planta madre, a diferencia de lo que pasa con el método del anillo de corteza.
    El sistema consiste en colocar un grueso alambre fuertemente apretado en la zona donde se pretende obtener raíces, cubriéndolo seguidamente tal y como se comenta en el método anterior. Este alambre apretado acabará provocando un abultamiento y la posterior aparición de raíces, si todo va bien.

  • ¿Qué sucede si el acodo falla?

    Si a pesar de todos nuestros esfuerzos el acodo falla no todo está perdido. Si el fallo no es lo suficientemente grave como para matar la planta, claro.
    Cuando un acodo falla, lo habitual es que en lugar de raíces se forme un abultado callo de cicatrización por el que se reanude el flujo de savia descendente sin que se lleguen a emitir raíces. En ese caso lo que se debe hacer es volverlo a intentar. Se debe cortar la parte inferior del callo y ensanchar nuevamente el anillo de corteza pelada. La parte superior del callo, que no eliminaremos, se aprovechará como inicio del futuro nebari así que aun podremos convertir nuestro error en una ventaja.



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Especial Césped: Cómo plantar tepes

Especial Los tepes, son planchas o tiras enrolladas de césped. Los productores, poseen fincas sembradas de césped y van extrayendo las planchas con unas máquinas especiales conforme se les va demandando, se emplean en lugar de las semillas. Colocación 'a modo de ladrillos': Estas planchas se compran en un centro de jardinería o en el mismo vivero y ellos te la llevan a casa. Las puedes colocar tú o contratar a alguien, una empresa, etc. Es un método que te permite tener un césped en el acto y de manera muy sencilla. A los pocos días ya ha enraizado en la tierra y se puede pisar. Además, salen menos hierbas.

Los tepes tienen un gran inconveniente respecto a la siembra: sale mucho más caro. Si la superficie es pequeña, el tema de los tepes puede ser muy interesante. Ahora bien, un jardín mediano o grandecito, ya hay que estudiar detenidamente si merece la pena no. Se puede sembrar semilla, esperar un mes y medio y se tiene un buen césped hecho por mucho menos dinero. Si te decides a hacer tu césped a base de tepe, sigue estas recomendaciones: • Los tepes se pueden plantar casi todo el año. Como siempre, es mejor en primavera o principios de otoño y evita los días de más calor del verano y los meses fríos del invierno. • Cuando te los lleven los del vivero al jardín, no lo almacenes mucho tiempo, planta ese día o los siguientes, puesto que amarillea y las raíces se resecan. • Lo mismo que por semilla, debes elegir el tipo de césped que mejor se da a tus condiciones (si lo quieres más ornamental o menos, más o menos resistente, para zona de sombra, resistente a sequía, etc.). • Prepara el terreno igual que si fueras a sembrar. Sigue todos los pasos descritos en 'Los pasos para crear un césped'. • Para plantar tepes, el suelo debe estar muy bien nivelado. Tómate tu tiempo con el rastrillo. Se puede nivelar con cuerdas y nivel de burbuja para hacer un trabajo más ajustado, pero haciéndolo 'a ojo' con el rastrillo también va bien. • Los tepes se disponen como si fueran ladrillos. Mira el dibujo de arriba. • Para asentarlos e igualar un poco pasa un rulo (1 ó 2 veces). Aunque no es imprescindible. • Las juntas entre tepe y tepe se pueden rellenar con arena o turba, pero tampoco es imprescindible. • Riega a diario tras la plantación y las primeras semanas para que enraíce rápido; después puedes ir disminuyendo el riego. • En 15 ó 20 días estará perfectamente arraigado, aunque esto depende de varios factores: si ha hecho calor y ha enraizado antes, si el suelo era bueno, si se ha regado regularmente, etc.. • Cuando quieras recortar una curva en un tepe ya plantado, utiliza una estaca, una cuerda y un embudo lleno de arena para marcar el trazado. Recorta clavando verticalmente una pala de jardinero (también llamada palín).

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